Joshua Reyes Sámano y Omar Mendoza Quintanilla
Periódico La Jornada
Miércoles 5 de agosto de 2026, p. a11
Emmitt Smith, histórico corredor de los Vaqueros de Dallas, se mostró como un hombre carismático y de pocas palabras. En su regreso a México reconoció la pasión de la afición por la NFL y explicó la fórmula ganadora del equipo de la estrella solitaria en la década de 1990, cuando conquistaron tres Supertazones (1993, 1994 y 1996).
“Para alcanzar el nivel de éxito que tuvimos con los Vaqueros, ante todo, cada jugador debe saber dónde está parado (ser humilde). El entrenador Jimmy Johnson llegó en ese entonces con una visión en términos de lo que quería del equipo y nosotros tuvimos que entender lo que se requería para hacerlo realidad”, explicó en tan sólo dos minutos el miembro del Salón de la Fama, cuyo equipo no regresa a una final de liga en 30 años.
Acercarse a hablar con Smith en un hangar del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, durante el anuncio de un patrocinador, resultó casi tan complicado como despegar uno de los aviones que reposaban a unos metros.
Entre personal de seguridad, organizadores y un itinerario cronometrado, el ex corredor soltaba algunas líneas con contados medios de comunicación. Se mostraba entusiasta, quizá no sea de pocas palabras y más bien disfruta de la intimidad en los cuestionamientos.
A los 57 de edad, Smith abraza el trofeo Vince Lombardi con cariño, todo lo contrario a la rudeza que mostraba en cada acarreo en el emparrillado. A pesar de su 1.75 de estatura en una liga donde se compite contra atletas de más de dos metros, su velocidad y elusividad le permitieron ser el corredor con más yardas (18 mil 355) y anotaciones (164) por tierra en la historia de la liga, récords que siguen vigentes.
▲ El histórico corredor de 57 años se mostró sonriente y abrazaba el trofeo Vince Lombardi con cariño, todo lo contrario a la rudeza que mostraba en cada acarreo en el emparrillado.Foto Omar Mendoza
“Estoy contento de regresar a México por la pasión que le tienen a la NFL, es el rumbo de la liga expandirse fuera de las fronteras de Estados Unidos. Tenemos partidos en Río de Janeiro, Londres, Australia y aquí en la capital; así es como se construye un campeón y se compromete uno con una visión que es más grande que uno mismo: trabajando juntos”, señaló el ex corredor.
Los Vaqueros, uno de los equipos con mayor afición en México junto a los Acereros de Pittsburgh, forjó gran parte de sus seguido-res en el país gracias a las actuaciones de Smith y al equipo que contaba con estrellas como Troy Aikman y Michael Irvin en los años 90. Esta época dorada de los Vaqueros se dio después de los dos títulos conquistados en 1972 y 1978, con Roger Staubach de mariscal.
“Hay que recordar que soy alguien que se fija metas. Tengo que anotar en el Supertazón. ¿Por qué no? Todos los demás están haciéndolo, déjenme ser parte de esta fiesta”, declaró hace unos meses al portal ESPN, a la pregunta sobre su actuación en el título de 1993, donde su equipo aplastó 52-17 a los Bills de Búfalo.
El regreso de Smith a la capital evocó el Tazón Americano de 1994, cuando 112 mil 376 personas abarrotaron el estadio Azteca, lo que se convirtió en la mayor asistencia de un partido de la NFL.
