Monólogo incita a mirar la paternidad desde un lugar más afectivo y responsable
▲ Daniel Ortiz Velázquez escribió, dirige y protagoniza este montaje que tendrá una breve temporada de seis funciones en el Teatro Sergio Magaña.Foto cortesía de la producción
Ana Mónica Rodríguez
Periódico La Jornada
Lunes 3 de agosto de 2026, p. 7
La ausencia paterna es una profunda herida que callan muchas familias mexicanas. Esta temática se aborda en el monólogo Las calcetas de mi padre, donde no sólo se narra desde la perspectiva de la persona que abandona, sino de quienes han tenido que reconstruirse a partir de esa falta.
Para contar una experiencia personal, Daniel Ortiz Velázquez escribió, dirige y protagoniza esta puesta en escena donde “abre una conversación necesaria sobre la paternidad, los silencios familiares y las heridas que muchas veces se cargan hasta la vida adulta”, la cual tendrá una breve temporada de seis funciones, a partir del 13 de agosto, en el Teatro Sergio Magaña.
Ortiz Velázquez explicó que el montaje ha tenido gran aceptación entre la audiencia y, en esta ocasión, en el foro de Santa María La Ribera, espera que el público se interese con la historia, que retrata una experiencia cercana y profundamente humana.
“En este país, la figura materna es fundamental, pero la paternidad muchas veces se percibe como algo distante. Nuestra sociedad ha normalizado la ausencia del padre y hemos crecido con la idea de que la crianza es una responsabilidad casi exclusiva de las madres. Esta obra pretende cuestionar esa narrativa y abrir el diálogo sobre el papel activo que los padres pueden y deben jugar en la vida de sus hijos”, explica Ortiz Velázquez.
Este relato escénico con resonancia colectiva, inspirado en una memoria personal, está escrito con honestidad para reflejar “la marca emocional que deja una ausencia, así como la posibilidad de no repetirla. Se invita al público a mirar la paternidad desde un lugar más activo, afectivo y responsable, pero también a reconocer que el diálogo puede ser una forma de reparación”.
La trama gira en torno “a un hombre que está próximo a ser papá y por esta situación entra en crisis porque no tiene un referente, no sabe qué hacer, ni cuál es su paternidad porque él sufre de ausencia del padre. Es una historia que aborda los dolores que se generan por esta situación y delimitan al individuo que será padre”.
Entre los recuerdos, que se entrelazan del pasado al presente, se desarrolla la obra que comienza cuando el protagonista recibe una llamada de su hermano, quien le avisa que su papá falleció y éste emprende un viaje a su ciudad natal para despedirse de esa figura ausente. En este proceso surgen las memorias que vivió y sufrió por la falta del progenitor. Entonces la crisis y los miedos se potencian”.
Emociones que no encuentran palabras
Es una historia, dijo el actor y dramaturgo, “de reconstrucción y de enfrentar miedos que giran en torno a si será capaz de estar presente con su hijo, de si podrá romper con la historia que recibió o qué tipo de padre quiere ser. Entonces, Daniel debe mirar hacia atrás para revisar recuerdos, preguntas pendientes y emociones que no habían encontrado palabras”. El monólogo, construye un universo visual cargado de símbolos. “La escenografía parte de la abstracción de un balón de fútbol, objeto que representa el vínculo frágil entre el protagonista y su padre, pero también remite al cuarto de un niño: el niño que fue y el hijo que está por llegar. El vestuario y los elementos escénicos evocan la infancia, el juego y las memorias que permanecen en el cuerpo aun cuando el tiempo avanza”.
En esta obra “la premisa central es el poder del diálogo. A diferencia de muchos padres, aquí hay presencia a través de la palabra. El protagonista más que sanar, tiene un nuevo inicio, además toma conciencia de lo que está pasando y lo acepta”, subrayó el director.
Como parte de esta nueva temporada, el montaje busca ampliar el acceso a distintas comunidades y fortalecer la inclusión dentro de las artes escénicas. Por esta razón, las funciones del 13 y 14 de agosto contarán con interpretación en Lengua de Señas Mexicana, a cargo de Antonio Saracruz, permitiendo que más personas se acerquen a esta historia sobre memoria, paternidad y reconstrucción emocional.
Las calcetas de mi padre, con duración de 70 minutos, es una es una coproducción de la compañía Topati Producciones y de Me dijo, Le dijo, Le Dije, agrupación que cumple 10 años de vida. La obra tendrá funciones los días 13, 14, 15, 16, 20 y 21 de agosto en el Teatro Sergio Magaña, ubicado en Sor Juana Inés de la Cruz 114, Santa María la Ribera.
